Bendición con la reliquia de San Judas

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Uno de nuestros relicuarios con partículas de los huesos de San Judas Apóstol, una vez llevado a Molokai, para bendecir a los leprosos.
“Más tarde recogimos nosotros los huesos, más preciosos que las más ricas joyas de oro, y los depositamos en un sitio dónde Dios nos concedió reunirnos, gozosarnente, para celebrar el nacimiento de este mártir” -de los testimonios del martirio de san Policarpo, 156 D.C.

Las reliquias son un tesoro y tradición intemporal de la Santa Madre Iglesia, y estamos benditos en guardar unas reliquias, incluso un pedacito de la Veracruz ubicada al costado de la Pieta, y entre las más populares, pequeñas reliquias de San Judas Apóstol, diminutos pedazos de huesos.  Después de cada Misa de San Judas, de lunes a viernas a las 5:30 PM, y en muchos domingos después de la misa de la 1:30 PM, los fieles, o cualquier persona que se presenta, están invitados a venerar la reliquia y recibir una bendición.

Como hemos visto en el testimonio de los testigos al martirio de San Policarpo, estas reliquias de los santos, nuestros héroes en la fe, siempre han servido de potente y visible recuerdo de Cristo obrando por medio de la carne frágil y débil del hombre, usando meros “vasos de barro” para manifestar Su gloria.