Santos “menores”

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Jesús enviando a los discípulos

Uno de los rasgos más mencionados de San Judas Tadeo es como es el “olvidado” y por no eso no solía ser invocado.  Por lo tanto, parecer ser un santo “menor”, en algun respecto.  Entonces, ¿por qué preocuparnos con un semejante santo menor?

En su Suplemento de la tercera parte de la Suma Teológica, Santo Tomás de Aquino destaca la siguiente objección:

Si debemos interperlarlos o invocarlos para que oren por nosotros, eso no es sino porque sabemos que su oración es acepta a Dios.  Pero cuanto uno es más santo entre los santos, tanto más valor tiene su oración delante de Dios.  Luego, siempre deberíamos constituir intercesores por nosotros a los santos superiores delante de Dios y nunca a los menores. (Cuestión LXXII, a. 2)

Parece sensible, ¿no?  A esto, Santo Tomás contesta:

Aunque los santos superiores son más aceptos a Dios que los inferiores, es útil, sin embargo, orar de vez en cuando a los santos menores.  Y esto por cinco razones: 1.a porque algunas veces tiene uno mayor devoción al menor santo que el mayor; y de la devoción, sobre todo depende el efecto de la oración; 2.a para evitar el fastidio, porque la asiduidad de una sola cosa engendra hastío, y por lo mismo que oramos a diversos santos, como se escita en cada uno nuevo fervor de devoción; 3.a porque se ha concedido a ciertos santos patrocinar a sus devotos principalmente en algunas cosas especiales, como a San Antonio de librar del fuego infernal; 4.a para que tributemos a todos el honor debido; y 5.a porque por las oraciones de muchos se alcanza algunas veces lo que no se logra por la oración de uno solo.

¡Muy apto para nuestro amiguito santito!