Epístola de San Judas

Judas, servidor de Jesucristo y hermano de Santiago.

Judas, servidor de Jesucristo y hermano de Santiago, a los que fueron llamados a la fe, amados por Dios Padre y guardados en Cristo Jesús.
Abunde entre ustedes la misericordia, la paz y el amor.

Amadísimos, tenía un gran deseo de escribirles acerca de nuestra común salvación, y me sentí obligado a hacerlo para exhortarlos a luchar por la fe que Dios entregó de una vez para siempre a sus santos.

Porque se han infiltrado ciertas personas que ya estaban inscritas para esta condenación, gente impía que hacen de la gracia de nuestro Dios un pretexto para su libertinaje y niegan a nuestro único Dueño y Señor Jesucristo.

Quiero recordarles algo que ya saben, y es que el Señor, después de liberar a su pueblo del país de Egipto, intervino por segunda vez para entregar a la muerte a los que no creyeron. Lo mismo hizo con los ángeles que no mantuvieron su dignidad y abandonaron su propia morada: Dios los encerró en cárceles eternas, en profundas tinieblas, hasta que llegue el gran día del Juicio. De igual modo sentenció a Sodoma, Gomorra y las ciudades vecinas que se entregaban a la prostitución y se dejaban llevar por sus instintos; éstas son ahora por su condenación una figura del fuego eterno. Así también estos hombres se dejan llevar por locuras parecidas: envilecen sus cuerpos y desprecian a las autoridades celestiales.

El arcángel Miguel, cuando pleiteaba con el diablo disputándose el cuerpo de Moisés, no se atrevió a pronunciar contra él ninguna palabra de insulto, sino que sencillamente dijo: “¡Que el Señor te reprenda!” En cambio esa gente insulta y desprecia todo lo que no pueden entender, y lo que conocen por instinto, como los animales, lo utilizan para su corrupción.

¡Pobres de ellos! Siguen los pasos de Caín, se extravían por causa del dinero al igual que Balaán y se pierden como el rebelde Coré. Echan a perder las comidas de fraternidad que celebran ustedes, pues no piensan más que en sí mismos y comen desvergonzadamente.

Son como nubes arrastradas por el viento que no dan lluvia, árboles que no dan fruto al final del otoño y que ya están muertos antes de ser arrancados de raíz; olas embravecidas del mar que arrojan la espuma de sus vicios; estrellas errantes a las que esperan las tinieblas eternas.

El patriarca Henoc, el séptimo después de Adán, dijo de ellos estas palabras: «El Señor viene con miles de ángeles para juzgar a todos. Pedirá cuentas a los que se burlan del bien por todas las veces en que se burlaron y castigará a los pecadores enemigos de Dios por todas las palabras injuriosas que profirieron.» Son descontentos y frustrados que sólo tratan de satisfacer sus pasiones; su boca está llena de palabras altisonantes y con ellas quieren impresionar a la gente para su propio provecho.

Pero ustedes, amadísimos, recuerden lo que los apóstoles de Cristo nuestro Señor les anunciaron. Ellos les decían que al final de los tiempos aparecerán hombres que se burlarán de Dios y seguirán sus pasiones impías. En la actualidad éstos son los que causan divisiones, no van más allá de lo humano y no tienen el Espíritu.

En cambio ustedes, queridos hermanos, construyan su vida sobre los fundamentos de su santísima fe, oren en el Espíritu Santo y manténganse en el amor de Dios, aguardando la misericordia de Jesucristo nuestro Señor, que los llevará a la vida eterna.

Muestren comprensión con los que dudan; a unos los salvarán arrancándolos del fuego eterno; con otros deberán actuar con mucho cuidado, sin tocar ni siquiera sus ropas por miedo a la contaminación.

Al Dios único, que puede preservarlos de todo pecado y presentarlos alegres y sin mancha ante su propia Gloria; al único que nos salva por medio de Cristo Jesús nuestro Señor, a él sea gloria, honor, fuerza y poder desde antes de todos los tiempos, ahora y por todos los siglos.

Amén.


Aquí incluimos un comentario o glosa sobre la Epístola del Padre Felipe Puigserver, OP del año 1813

(Fuente: Rice University, Houston, Texas)

PARAFRASI
O GLOSA
DE LA CARTA DEL APOSTOL
SAN JUDAS TADEO
A TODOS LOS FIELES
PARA QUE NOS GUARDEMOS DE LOS ENEMIGOS
DE NUESTRO SEÑOR JESU-CRISTO,
SU DOCTRINA Y SU IGLESIA.
CON NOTAS SOBRE EL TEXTO.
Previas las licencias necesarias,
segun lo establecido en el Concilio de Trento.

PALMA
En la imprenta de Brusi: año de 1813.
Reimpreso por su original en la imprenta nueva
que dirije J. J. de Arévalo. Año de
 1824.


Declaratio sermonum tuorum illuminat, et intellectum
dat parvulis. Ps. CXVIII. 130.
Señor, la explicacion de vuestras palabras ilnmina á los
humildes, y les dá entcndimiento
.

ADVERTENCIA.

Dios, en cuya Eternidad lo pasado y lo futuro está siempre presente, vió el peligro en que se halla hoy en dia la piedad y la fé de muchos; y dictó esta carta á S. Judas Tadeo, para que llegase á estos tiempos, y supiesemos resistir con la fortaleza de los primeros cristianos á esta inundacion de errores, que parece principio de aquella apostasía general, que nos anunció nuestro Sr. Jesucristo cuando dixo (Luc. XVIII… 8.) ¿ Piensas que
el Hijo del hombre cuando vuelva halle fé en la tierra?

No ignoro que, segun el modo de hablar del Nuevo Testamento, todo el tiempo medio entre las dos venidas de nuestro Sr. Jesucristo es el último del mundo: y por lo mismo creo firmemente, que esta Epistola Católica ha sido y será siempre útil y aplicable en el sentido literal á todos y á cada uno de los siglos de la Iglesia cristiana.  Solo pretendo, que nunca ha sido tan necesario entenderla y tenerla presente como ahora. La razon es, por
que en esta exhortacion de S. Tadeo se habla, al parecer, de dos especies de enemigos de Cristo; los del principio de la Iglesia, y los del fin de los tiempos. De aquellos desde el verso 4. hasta el 16. y de estos, en los tres siguientes. Los primeros, segun la opinion comun, fueron los llamados Gnosticos: y á los segundos les dá S. Tadeo el nombre de Ilusores, usado ya en las santas Escrituras.

El caracter de unos y otros se reune sin duda en mucha parte en los sectarios del Jansenismo, y por entero en los de Fílosofismo francés, quienes empezaron á disparar con la lengua y pluma de Voltaire, siguieron y siguen disparando contra el Blanco de contradiciones anunciando por Simeon á Maria Santisima, y extendiendo la conjuracion anticristiana que sufrimos desde la mitad del siglo antecedente.No cerremos los ojos á la verdad. El cumplimiento de las profecías es la mejor prueba de ellas, y lo que más las aclara, según la sentencia de nuestro Sr. Jesucristo que dice (Joan. XIII….19.) Ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando haya sucedido, creaís que soy yo el que lo he dicho.

Me parece pues que sin pasar los límites puestos por la Santa Iglesia en la interpretacion de las santas Escrituras, podemos entender profeticamente de los impios e incredulos de nuestro tiempo todo lo que S. Tadeo dixo directamente de los Gnosticos del suyo, y de los Ilusores, que pueden ser del suyo, ó del nuestro, ó de ambos. Para evidenciarlo es menester declarar lo que entiendo por estas dos voces.

Los Gnosticos, segun Bergier en el Diccionario de Teología é Historia Eclesiástica, “fueron hereges del primero y segundo siglo de la Iglesia, que se manifestaron principalmente en el Oriente. Su nombre griego significa instruido, ilustrado, dotado de conocimiento: y se lo atribuyeron, porque pretendían ser mas ilustrados, y mas inteligentes que el comun de los Fieles, sin exceptuar aun á los Apostoles. Miraban
á estos últimos como personas sencillas (ó simples) que no tuvieron el verdadero conocimiento del cristianismo, y que explicaron la sagrada Escritura en un sentido demasiado literal y grosero. En su origen estos fueron algunos filósofos mal convertidos, que quisieron acomodar la teología cristiana al sistema de filosofía de que estaban preocupados: mas como cada uno de ellos tenía sus idéas particulares, formaron muchisimas sectas, que se distinguieron por los nombres de sus xefes: Simonianos, Nicolaitas, Valentinianos, Basilidianos, Carpocracianos, Ophitas, Sethianos, &c. Todos tomaron el nombre general de Gnosticos, ó Iluminados, y cada uno se formó una creencia aparte, pero que en ciertos puntos era la misma.” Tales fueron los Gnosticos.Por lo que respeta á los Ilusores, dice Calmet sobre esta Epistola, que “esta palabra Ilusor, que se halla principalmente en los libros de Salomon, se dice de un hombre que no tiene religion alguna, que la menosprecia, pestilente, malvado, burlador de las cosas mas santas, y despreciador de aquellos que respetan, y aman la simplicidad, modestia, y sujecion que la Religion inspira. Tales eran, añade, los hereges que describe S. Tadeo; hombres sin verguenza, ni religion, Cynicos, Epicureos, á quienes las cosas
mas santas servían de jugete, que con la mayor vileza y villanía, vendían su erudiccion, para engañar á los simples y á los mas ignorantes que ellos. Y para hacerles perder el amor y temor de Dios, negaban que los hombres hubiesen de resucitar, y que las obras buenas fuesen necesarias, y asi mismo lo que creemos sobre la encarnacion y muerte de Cristo Jesus.”
Hasta aqui Calmet.

Tengase prescnte además de esto, que Dios autor de la santa Escritura nos puede significar lo que quiere, y nos lo significa muchas veces en ella, no solo con palabras, sino tambien con hechos acomodados al intento: (S. Thom. 1. p. q. 1. art. 10.) y que la primera significacion pertenece al sentido literal ó histórico, y la segunda al espiritual.

De estos principios infiero, que si los Ilusores descritos por S. Tadeo en los versos 17. 18. 19. son distintos de los impíos de que antes se habló; no hay inconveniente en pensar que la profecía de los Santos Apostoles sobre estos Ilusores puede aplicarse en el sentido literal á los actuales perseguidores de la Iglesia Cristiana. Aun cuando no sean distintos, y toda esta Epistola debe entenderse en el sentido literal é histórico de los primeros enemigos de nuestro señor Jesucristo, su doctrina, y su Iglesia; es preciso confesar que aquellos primeros significaron á estos últimos, y que todas las palabras de S. Tadeo en el sentido espiritual son profeticas; y que este es el tiempo, en que se cumplen.La experiencia nos lo dice. Los primeros perseguidores de la Iglesia que describe nuestro Apostol fueron tan semejantes á los presentes, que todo lo que dice de los errorcs y pecados de aquellos conviene exáctamente á estos. Hasta el nombre ó dictado de Filósofos con que se quieren honrar los del dia, equivale
al de Gnosticos, con que se honraban, y titulaban los antiguos.

Me confirma en este modo de pensar, el haberse escrito esta carta despues del año 66 de la Era Vulgar, ó algun tiempo despues de haber escrito sobre el mismo asunto el Príncipe de los Apostoles. Porque sabemos, que las calamidades experimentadas por el antiguo pueblo de Dios, poco ántes y despues del año setenta, en que la ciudad de Jerusalen quedó asolada, fueron figura de las que habían de suceder al pueblo cristiano en los últimos tiempos, que tal vez son estos, En prueba de lo cual observan los sagrados Intérpretes, que el Divino Maestro en el Evangelio, y los Apostoles en sus Epistolas, anuncian ambas calamidades en un mismo razonamiento, y bajo de un mismo contexto.

Los impíos pues que con sátiras, escarnios, chismes, sofismas engañaban las gentes, y corrompían la fé, al tiempo que se escribieron esta carta, y la segunda de San Pedro, fueron figuras y precursores manifiestos de los que ahora han hecho y hacen lo mismo.Ya que ellos propinan con muchas malas artes á los semisabios sobervios, y por medio de estos al pueblo sencillo é ignorante el veneno de sus perversos pensamientos y exemplos; es necesario que les presentemos el antidoto que tenemos prevenido en las santas Escrituras, haciendo de comun uso y de fácil inteligencia lo que Dios nos ha dicho para guardarnos de semejantes pestes.

Para conseguirlo me ha parecido conveniente explicar esta Epistola, imitando el método del sábio Titelman, de quien dice el Ilustrisimo Cano (Lib. 2. cap. 13.) que fué raron insigne en piedad y virtudes, y singular en erudicion y ciencia. Y para que los que no entienden el latin puedan hacer la debida diferencia entre el texto y su explicacion; advierto que lo que vá en letra cursiva forma una traduccion casi gramatical de las palabras, ó sentencias de nuestre Santo Apostol.

En la glosa 5 explicacion del texto no le añado sino, ó sentencias de la sagrada Escritura, ó doctrinas ciertas de la Teología, ó expreciones obvias para enlazar los pensamientos. Cuando hé visto alguna variedad en los sagrados Intérpretes, he preferido la opinion que me ha parecido mas verosimil: pero estoy muy lejos de pretender, que mi modo de pensar sea del mejor. Lo que me parece es que en nada me aparto de la doctrina de la Iglesia Católica Romana, á quien me sugeto gustoso, por que creo firmemente que ella es á quien pertenece el juzgar cual sea el verdadero sentido é interpretacion de las santas Escrituras.

Espero, ó Dios mio, que ayudando vos por vúestra infinita Misericordia, esta explicacion ó declaracion de vuestras santas palabras y sentencias, iluminará á los cristianos humildes, y les dará el conocimiento, que necesitan cada uno segun su capacidad, condicion, y estado, para escapar de este incendio de errores que vá abrasando á toda la Europa, si vos no lo deteneis.


1 Judas Tadeo, siervo de Jesucristo, y hermano de Santiago el menor1  á todos aquellos, que Dios Padre amó2 desde la eternidad, y que santificó por los meritos de Jesuchristo, por quien permanecen hasta el presente en la gracia y vocacion que recibieron.

El Señor os continue sus misericordias, y os dispense plenitud de paz y caridad perfecta.

Os escribo, hijos mios muy amados, esta carta, no solo por los vívos deseos quc me impelen á haceros entender lo que todos necesitais para salvaros; sino tambien por que hoy en dia se ha movido tal guerra contra nosotros, que es sumamente nccesario exhortaros á combatir como soldados de Cristo por la verdad de los misterios que Dios reveló antiguamente de muchos modos y con varias figuras, y ultimamente por boca
del Divino Verbo hecho hombre. Esta es la fé, que dada una vez por el Espiritu Santo á la Santa Iglesia, ha sido y ha de ser siempre la misma, sin que nada se le pueda quitar ni añadir, y en la inteligencia de que sin ella nadie puede agradar á Dios.

Porque habeis de saber que se nos han introducidomaliciosa y disimuladamevte ciertos hombres taymados, que dicen tener fé, viviendo abandonados á la ceguedad y tinieblas de su razon, y persuadiendo errores á los que no se guardan de ellos. Este ha sido un justo juicio de Dios, del que estamos prevenidosdesde el principio en la sagrada Escritura. Son tan impios, que siendo el Evangelio escuela de pureza y de Santidad, donde se aprende la paciencia y la mortificacion de las pasiones, cuyo fruto es el señorío de nosotros mismos, y la verdadera libertad del hombre;
ellos abusan de nuestra doctrina y de esta voz, para cambiar la gracia que nos hace nuestro Señor, en una licencia desenfrenada de vivir.

Llegan á tal extremo sus errores y su impiedad; que no reconocen ni quieren sujetarse á, nadie, ni aun á Jesu-Cristo Rey de Reyes y Señor de Señores5á quien niegan que sea el único Señor de cielos y tierra.

5. Ahora, pues, una vez que vosotros sabeis á fondo toda la doctrina de la Religion, y con el estudio de las santas Escrituras entendeis ya la relacion y enlace, que hay entre los sucesos del viejo y nuevo Testamento; no es menester sino que os acuerde el castigo de algunos  incredulos que precedieron á estos del dia, á fin de que escarmenteis en cabeza agena. Primeramente Jesus como Dios que es, y Verbo de Dios, y Sabiduría eterna, sacó milagrosamente al pueblo de Israel de la esclavitud que padecía en el pais de Egipto; pero despues habiendo perdido la fé, y caído en incredulidad algunos de aquellos mismos Israelitas, que había salvado, los exterminó, y quedaron perdidos para siempre.

6. Antes de esto habia ya castigado con semejante rigor la sobervia de aquellos Angeles6 que creyendo poder subsistir sin depender en todo de Dios, no quisieron conservarse en la preeminencia limitada sobre las demás criaturas, en que habían sido criados, y abandonaron el lugar en que estaban colocados, conforme el grado de la divina gracia que les fué concedida.  A estos les sepultó el Señor, y ató con cadenas eternas en una horrible prision de tinieblas, donde los tiene reservados para sacarlos al público el gran dia del juicio final, en el que sufrirán la confusion de ser
juzgados por nuestro Señor Jesu-Cristo, y por sus Santos, y la afrenta de hacerse patente á todo el universo la justicia de su condenacion eterna.

7. Asi mismo Sodoma y Gomorra y otras ciudades comarcanas entregadas desefrenadamente como aquellas dos, y abandonadas á la mas infame lascivia, y á pecados que el rubor no permite nombrar, fueron tambien castigadas para escarmiento de los deshonestos
(muchos de los cuales paran en incrédulos) con fuego bajado del cielo, cuyos efectos y vestigios duran todavía, y durarán mientras dure el mundo: y los habitadores que envolvió en sus llamas, arden y arderán en el fuego eterno del infierno.

8. Semejantes á los Israelitas infieles, á los Angeles sobérbios, y á los sodomitas impuros son estos hombres que os quieren seducir y corromper. Las resultas de los delirios que sueñan y os enseñan, son tres vicios de imponderable malicia. El primero manchar la carne con todo género de impurezas. El segundo no querer sufrir, ni sujetarse á dominacion alguna, ni humana ni divina. Y el tercero blasfemar de la Magestad de Dios,
cuya Providencia desconocen, como igualmente el poder legítimo de los que nos gobiernan en lugar de Dios.

9. Cuando murió Moises, dispuso el Señor fuese sepultado ocultamente7. Nada se ha podido saber hasta el presente sobre el lugar fixo de su sepultura. Moviose disputa sobre esta disposicion divina entre el Arcangel S. Miguel (que es el custodio de la Iglesia) y el mayor de los demonios que se llama el diablo. Pretendía este por algun mal fin descubrir y manifestar aquel lugar, y se le oponía el Santo Arcangel sosteniendo
con firmeza lo que se había executado
 por órden de Dios. El diablo por su pecado se había hecho inferior á S. Miguel; pcro como este lo reconocía
por superior en el órden de la naturaleza; no quiso pronunciar contra él la sentencia de maldicion que merecían sus blasfemias. Solamente dixo: mande Dios que seas reprimido.

10. Dios no quiere que lo sepamos todo, ni que podamos dar razon de todo lo que conocemos; pero estos que nos tienen por ignorantes, y se precian y se llaman eruditos, si se tratan de cosas que ignoran, ó no alcanzan con las luces de su razon, como son las verdades sobrenaturales de nuestra santa fé; no se contentan con no creerlas, sino que las desechan blasfemando de Dios que las reveló, y de los santos Profetas, y de la Iglesia, que son el órgano por donde nos llegan. Y si se trata de cosas que naturalmente conocen al modo de los brutos, que no pueden hablar,
ni dar razon de ellas, como son las que se perciben por los sentidos, desatinan, y peores que los mismos brutos, abusan de ellas trastornando el orden, en que fueron criadas, y haciendolas servir al desenfreno de sus pasiones, y á la corrupcion de sus costumbres.

11. Ay de ellos si no se convierten! Ya no será menester, que se exâmine el proceso de sus vidas; porque el que no cree, ya está juzgado. Ay de ellos! que han incurrido en las penas, á que fueron condenados Cain, Balaam, y Coré; en la de Cain, porque por el camino de un egoismo avariento y envidioso han llegado como aquel infeliz á querer substraerse á la Providencia divina: En la de Balaam, porque engañados como él por el demonio, se han precipitado á vender su elocuencia, y á dictar medios torpes para corromper los buenos y
perderles; y en la de Coré8porque dominados dela inquieta soberbia de este miserable, van á perecer eterna, y tal vez temporalmente en las mismas sediciones que mueven para lograr su imaginaria felicidad mundana.

12. Estos son los quc sin temor de Dios, ni respeto á los buenos Fieles, con quienes se mezclan, y se sientan á la mesa9 contaminan los convites de caridad cristiana que están en uso, en los quales resplandece vuestra sobriedad y modestia, y ellos tienen la desverguenza de hartarse á costa de la parsimonia que vosotros guardais, y á la que con su descaro os obligan.

Estos son unas nubes, cuyo aspecto presenta mucha agua de erudicion y de doctrina; pero no tienen mas que la apariencia de una eloquencia capciosa, superficial, y de palabras vacías de pensamientos buenos y saludables; por cuyo motivo se dexan llevar de todas las doctrinas malas que hallan en los antiguos filósofos y hereges, conforme el viento que les impele, ó de respetos humanos ó del interes, ó de otras pasiones mas
desordenadas:

Estos son en la Iglesia lo que los arboles al fin del otoño en el campo. Carecen de hojas y flores, porque dan mal exemplo, y tienen perdída su reputacion, por lo menos entre los christianos fieles; y de frutos; porque no causan sino males en la sociedad ecleciastica y civil. Si producen algun fruto, es corrompido é incapaz de madurar. Son arboles dos veces muertos, porque luego caerán en el infierno sus almas; y despues sus
cuerpos. Por fin son arboles arrancados10 ya de raiz del campo de la Iglesia, donde quisieron plantarse, y su apostasía les ha hechado fuera.

13. Son como las olas furiosas del mar embravecido, que con sus errores y sofismas agitan y remueven los entendimientos
y corazones propios y agenos; y produciendo sus modos de pensar, se estrellan contra la roca incontrastable, que es Christo; arrojando á la orilla de la Iglesia la espuma de sus horrendas obscenidades, que se hacen publicas, y pierden las almas que no guardan ni huyen de ellos.

No fieis del falso resplandor, ni de la engañosa luz que algunos aduladores fingen ver en esas estre as errantes11 que por ahora han aparecido en nuestro hemisferio; y con sus vueltas y revueltas aparentemente luminosas han deslumbrado á muchos; y á los que han hallado con el corazon mal dispuesto, los han arrastrado en pos de sí. No tardarán en desaparecer tales cometas. Preparada les está una tempestad de tinieblas,
que los envolverá y sepultará en una noche eterna de penas.

14. Que este haya de ser su fatal paradero, lo sabemos por una profecía de Enoc12que fué el septimo Patriarca empezando por Adan, y dice: Veis aqui á nuestro Señor Jesu-Christo, Dios y Hombre verdadero, que viene segunda vez del cielo á la tierra, revestido de su gran poder y magestad, entre millares de sus Angeles y Santos.

15. A juzgar ultimamente á todos los hombres, y pronunciar sentencia de condenacion eterna contra todos los malos; y especialmente contra los impíos pasados, presentes, y venideros, que siendo los mayores pecadores, serán tambien los principales objetos de la indignacion y severidad del juez. Este á la faz del universo convencerá á todos y á cada uno de estos pecadores impíos de todas y cada una de las obras á que les precipitó su sistema de impiedad, y asi mismo de todas las expresiones duras13, blasfemas y hereticas que su impía incredulidad les hizo proferir contra Dios, contra nuestro Señor Jesu-Christo, contra sus Santos, y contra la Iglesia.

16. A mas de estas impiedades contra Dios, serán confundidos en aquel juicio último por otros muchos pecados contra el proximo y contra si mismos. Estos son unos murmuradores querellosos14, que siempre hablan mal y sin respeto de todo gobierno bueno y legitimo, sea eclesiástico, sea civil, sea domestico. No dexan piedra por mover, para desacreditar á todos los que se merecen buen concepto del pueblo, especialmente á los
Sacerdotes.

Su corazon es un mar alborotado por los deseos violentos de todo lo que es dañoso á sus almas, y á la de sus proximos. Siempre andan buscando medios conducentes al logro de sus apetitos depravados, y no se detienen, aunque vean que tales medios son ilícitos, é indecorosos.

La soberbia es su caracter y el primer movil de sus lenguas. No hablan sino altanerías. Se tienen por unicos sabios. No conocen su ignorancia, y prefieren sus conocimientos á la ciencia de los Santos; y sus errores y falsa filosofía, á las verdades de nuestra santa fé y á la sabiduría verdadera.

Su avaricia les hace idolatrar á todos aquellos, que les pagan el incienso y alabanzas que les tributan. Hablan con admiracíon de ciertas personas poderosas ó ricas, cuando se figuran que estas pueden levantarlos del polvo en que yacen, ó proporcionarles fortunas que
nunca habian podido soñar.

17 Abrid los ojos, hijos mios carisimos, y echad de ver que estas gentes y estos pueblos que se han levantado contra el Señor y contra su Christo son esclavos del demonio; que se vale de ellos como de agentes, para seduciros y perderos para siempre. Es necesario revestiros de la fortaleza que os ofrece el cielo para entrar en el combate que os preparan, y que habeis de sostener constantes, por la santa fe que nos ha sido dada. Acordaos de las palabras profeticas, que sobre esta persecucion oisteis á los Apostoles de nuestro Señor Jesu-Christo, los cuales ya fallecieron quanto á sus cuerpos, pero viven en los cielos en compañía del Divino Maestro. Dicha profecía hablaba de los impíos que han de afligir á la Iglesia en los tiempos postreros. Nos hallamos ya en la ultima edad del mundo. El misterio de iniquidad ya ha empesado; y los impíos é incredulos
que hay, y que hubo son precursores de los ultimos.

18. Os decían pues los Santos Apostoles, que en los ultimos tiempos vendrian á perseguir la Iglesia ciertos14 Ilusores, hombres de ninguna religion, genios mofadores, y escarnecedores de todo lo bueno, que con mil invenciones de burlas y satiras, ridiculizarían y despreciarían las promesas y las amenazas del Evangelio:Que todos sus pasos irian dírigidos á satisfacer  sus insaciables deseos de deleites, de riquezas, y de honores, y que para lograrlos, se entregarian á todo genero de impiedades contra Dios, contra la patria, contra sus Padres espirituales: sin reparar en trastornarlo todo, si creen que un trastorno universal podrá proporcionarles el cumplimiento de sus malditos deseos.

19. Estos son los que procurando ser mirados por los unicos sabios é ilustrados, por los unicos que han tenido valor de sacudir lo que llaman yugo de la ignorancia y de la supersticion, y del despotismo se apartan16  de los que viven en la inocencia y sencillez christiana, y se congregan en juntas tenebrosas, uniendo sus intereses, y gastando de un bolsillo comun para atraer los incautos á su partido, y realizar sus perniciosos proyectos.

Estos son hombres que apenas distinguen entre el entendimiento espiritual, y el sentido material, y creen tener derecho de hacer lo que hacen los animales, y comparandose con ellos, menosprecian el honor que les resulta de haber recibido una alma inmortal, criada á imagen y semejanza de Dios, y capaz de conocerlo y amarlo á diferencia de los brutos:

La vida espiritual de los que trabajan en castigar su cuerpo, y reducirlo á servidumbre, les parece una locura. Desconocen la gracia sobrenatural, de que todos necesitamos para merecer el cielo. Están dexados de la mano de Dios, y abandonados â sus propias luces; y vienen á ser unos ciegos, que guian á otros ciegos, hasta que todos caigan en la hoya del infierno.

20. Mas vosotros, hijos mios carisimos sobre la fe santísima que habeis recibido, y que conservais pura é incorrupta, levantad el edificio de la santidad christiana, practicando las buenas obras que os enseña el Evangelio.

No os descuideis de orar sin intermision para no caer en los lazos, que con la mala doctrina, el mal exemplo, y las malas artes de estos hombres perdidos, os arma el demonio, que los tiene cautivos, y usa de ellos á su arbitrio. Para esto es menester que invoqueis siempre al Espîritu Santo, quien fortaleciendo vuestra flaqueza, os inspirará lo que os convenga pedir, segun las circunstaucias.

21. Cuidad sobre todo de manteneros firmes, y de perseverar constantes perpetuamente en el amor de Dios17 ronovando con frecuencia el proposito eficaz de morir primero que ofenderle; pues sabeis, que cualquiera que de buena fe deseare hacer la voluntad de Dios, conocerá que nuestra doctrina no es de los hombres, sino de Dios mismo.

Prevenidos con estas diligencias, esperad confiados de la misericordia de nuestro Señor Jesu-Christo, que os perdonará los pecados pasados, y que os librará de las tentaciones presentes, y venideras; y que al fin os introducirá en la Vida Eterna y que en cualquier situacion que os hallareis, os proporcionará los medios necesarios, para conservaros en su gracia.

22. Por lo que respecta al modo de conduciros con esos enemigos de nuestro Señor Jesu-Christo y de su Iglesia; de la fe, y de la piedad, distinguid entre ellos: Aquellos, cuyos extravíos son públicos, como los maestros del error, y los discípulos tan ciegos, y tan obstinados como ellos en no creer, principalmente la vida del siglo que ha de venir, llevan ya sobre la frente la sentencia de su eterna condenacion. A estos es menester reprenderles18 á cara descubierta, paraque los otros se guarden de caer en sus errores y lazos.

23. Algunos habrá, que ó por ignorancia, ó por simplicidad, ó por debilidad se hallarán en peligro de caer, ó quizá habrán ya caido en alguno de los lazos, que de todos modos, y por todas partes van armando esos impios incredulos. Practicad cuantas diligencias supiereis, y pudiereis para sacarlos de sus manos. Ponedlos en salvo. Ese es un incendio que se propaga con demasiada rapidez. Acordaos de la caridad de Christo, y
libertadlos del fuego19 de errores en que ahora se intenta precipitarlos, y del fuego eterno que despues los envolvería.

Si hay algunos que abiertos los ojos del alma empiezen á arrepentirse, y á pedir perdon á Dios y á la Iglesia, tened compasion de ellos, y tratadles con caridad y mansedumbre; considerando que la fe es un don gratuito de Dios; de lo cual se infiere, que habeis de vivir con temor de que el Señor no os la quite, si llegaseis á ofenderle demasiado.

Aborreced de corazon20 los errores y los vicios de estos enemigos de Jsu-Christo y su Iglesia. Evitad su conservacion y trato familiar; y aun su compañia, si es posible. Entended que asi como segun la ley de Moyses, el que llegaba á tocar el vestido de un leproso, contrahia tambien inmundicia legal; asi la conversacion y trato de semejantes impíos es una grangena que se propaga, y una fealdad que ensucia las almas de los
que se les acercan
 sin la debida precaucion.

24. En medio de estas tribulaciones y peligros no ceseis, hijos mios, de volveros á Dios, de pedir su misericordia, y de alabar á su altísima, justísima, y amabilísima Providencia. Dios es el único que con los auxîlios de su gracia puede fortalecer vuestra fragilidad, y conservaros sin cometer pecado alguno, á pesar de las tentaciones, peligros y malos exemplos de que os veis cercados. Dios es el único que puede concederos
el don inestimable de la perseverancia final, y conduciros limpios y puros sin mancha alguna á su Divina presencia, y entonces le vereis cara á cara, y sereis testigos oculares de su gloria, donde os gozareis eternamente en él, con nuestro Señor Jesu-Cristo, quien siendo Dios se hizo Hombre, y vino á este mundo, para mereceros y alcanzaros tan grandes bienes; y volverá un dia para ser glorificado en sus Santos, y
admirable en todos los que creyeron en él.

25. Entre tanto mientras nos dura esta miserable vida, alabemos con todas las criaturas á Dios Trino y Uno, y demosle siempre y en todas partes infinitas gracias, reconociendo, que él solo nos ha salvado de los peligros presentes, y esperando que nos salvará de los futuros, por medio de nucstro Señor Jesu-Cristo. Y oponiendo nuestras adoraciones y alabanzas á la impiedad, y á las blasfemias, que estos impíos incredulos vomitan contra su divina Magestad, celebremos sin cesar su gloria, que se le debe por la plenitud de su ser; su magnificencia, que se manifiesta en todas sus obras; su absoluto y supremo dominio, que exerce en todo cuanto sucede en el mundo, y su infinita Omnipotencia para hacer todo lo que quisiere en el cielo, en la tierra, y en los abismos. Confesemos por fin que este reconocimiento y alabanzas le son debidas ante todo siglo, ahora, y por todos los siglos de los siglos.
Amen
.


Notas

  1. Frater autem Jacobi. V. 1. Admirese la humildad de San Tadeo, que no se atreve á titularse
    Apostol, y autoriza su carta con el nombre de su santo hermano, como si no bastára el suyo para hacerla respetar.
  2. In Deo Patre dilectis. V. 1. San Tadeo fué el Apostol, que en la noche de la cena (Joan. XIV. 22.) preguntó á nuestro Señor Jesucristo ¿por que se les habia de manifestar á ellos y no al mundo? y entendió de su respuesta que los que aman á Dios, ó por lo menos tienen verdaderos deseos de amarle, están en disposicision de escuchar la voz del Espíritu Santo, quien nos, infunde la fe, y conserva en ella. Pero los que se dirigen por el espíritu del mundo, que es de error, y no de verdad; ni entienden ni reciben la doctrina de Jesucristo. Por esto ni nuestro Apostol les dirige esta carta, ni yo su explicacion. Con todo, por quanto la caridad todo lo espera; nos pone á la vista los castigos temporales y eternos de los que no quisieron creer, á fin de excitar en toda especie de Gnosticos y pecadores aquel temor de Dios, que es principio de la penitencia.
  3. Subintroierunt. V. 4. Aunque la preposicion sub signifique alguna vez lo mismo que statim post; pero aqui se junta con el verbo en su ordinaria significacion, que es la opuesta á supra. Asi pues, el verbo subintroierunt, segun todos los sagrados Interpretes que he visto, significa en buen romance: entraron baxo mano. Tanto vale entrar fingidamente en la Iglesia, como quedarse dentro fingidamente, despues de haber salido de ella por una completa apostasía. Una y otra ficcion es propia de los enemigos que hoy tiene la Iglesia. No puedo decirlo mejor que con las palabras del Filósofo Rancio en su Carta Nona pag. 10: “Embestir por lo claro á la religion protestandose ser enemigo abriendo francamente su pecho, y presentando tales como son sus idéas; ya es una tontería digna
    de los tiempos de Cerinto, Montano, Eutiches, Sergio, y Lutero. La mana, el talento, la política consumada y la gran ciencia del dia debe
    ser la misma que la del apostol Judas Iscariotes, que entregó y vendió á Cristo, dandole un osculo de paz. Cristo en la boca, su religion
    en las palabras, su doctrina á tiempo y sin él, su Evangelio para todo; y en el entretanto vender, burlar, insultar, abolir, y exterminar
    á Cristo, su nombre, su divinidad, su Evangelio, su religion, y sus discípulos. Filosofía, razon, reforma, libertad, luces, ilustracion,
    idéas liberales por una parte; supersticion, ignorancia, fanatismo, abusos, hipocresía, é iguales cosas por otra; son las únicas voces
    que en boca de estos caballeros resuenan, al paso que en sus corazones ya no ha quedado nada, que con cien leguas se acerque á religion, ni á Dios alguno, ni á probidad, ni á pudor, ni á honestidad, ni á cosa alguna buena: y ocupan el lugar que todo esto debiera tener, el mas ciego ateismo, la impiedad mas barbara, la mas profunda corrupcion, el interes mas injusto, la crueldad mas fiera, y quantos monstruos tiene en sus senos el abismo. Tal es el plan que los Jansenistas trazaron en la Cartuxa Bourg-fortaine, como tengo por cierto, siguiendo la opinion de muchos, y segun el qual han obrado, como la experiencia demuestra, y ninguno puede dudar; sea ó no cierto aquel conciliabulo de Satanás: plan que Voltaire quiso seguir, sin que lo consintiese la furia de su impetuosa impiedad; pero que llevaron hasta el último grado d’Alembert su discípulo en Paris, y su amigo Juan Jacobo Rousseau en Ginebra: plan que duró entre los Ateos, é Iluminados de la Francia, hasta que arrollado el Clero católico, no hubo ya necesidad de seguirlo: plan finalmente, que yo descubro, y todo el mundo puede descubrir en gran número de escritos, que de un año á esta parte (ahora ya van dos) están obscureciendo la luz pública, y propagando el ateismo en la nacion. Nada digo de las personas, porque no tengo autoridad para juzgarlas; pero ruego á todos aquellos que la tienen, que no se duerman en peligro tan grave, ni pierdan de vista la responsabilidad en que están, si no lo atajan.”
  4. Olim præscripti in hoc judicinm. V. 4. En la Parafrasi he seguido los Interpretes que dan á la palabra præscripti su significado nataral, que es escritos antes. Me parece que alude San Tadeo á los escarmientos referidos en el antiguo Testamento de varios pecadores, que al fin cayeron en apostasía, y á los anuncios del mismo castigo contenidos en el Evangelio, y tal vez tambien á lo que dixeron sobre lo mismo San Pedro (2. Petr. 3.) y San Pablo (2. ad Tim. 3.) Con estas prevenciones nos dice, que los muchos y grandes errores que en el dia corren, lexos de hacernos vacilar en la fe; nos deben confirmar en ella; viendo que, permitiendolos Dios, se cumplen las profecías. Tengase presente que la fe es una gracia divina, que nadie la pierde sino por su culpa, y que la luxuria es el vicio que mas dispone á perderla. Vease S. Tomas 2. 2. quest. XLVII. art. 3
  5. Dominum nostrum Jesum-Christum negantes. V. 4. Los Gnosticos de los primeros siglos no podian aborrecer á nuestro adorable Redentor mas que los Filósofos de este tiempo. Lease el segundo capítulo de las Memorias de Barruel, donde manifiesta como se formó esta última conjuracion anti-cristiana, que tantos progresos ha hecho y hace. Solo aquella horrenda, y execrable blasfemia cifrada en siete letras, ecr. l’inf., y puesta en las cartas de los conjurados, en lugar de Dios guarde á V· demuestra, que estos últimos Gnosticos son
    tan malos ó peores que los primeros.
  6. Angclos vero. V. 6. El pecado de los Angeles que se hicieron demonios, se ha explicado en la glosa conforme á la doctrina de S. Tomas 1. p. quest LXIII. art. 3.
  7. De Moysi corpore V. 9. Consta del capítulo XXXIV. 6. del Deuteronomio, que nadie sabía el lugar del sepulcro de Moyses. La disputa que aqui se refiere, la supo San Tadeo, ó por revelacion particular, ó por tradicion comun. Ella es un sagrado enigma, que debe entenderse literalmente del modo que entiende la Iglesia la conferencia que tubieron en presencia del Señor los hijos de Dios con Satanás, referida en el libro de Job. Como haya de entenderse el hablar de un Angel á otro, lo explica S. Tomas 1. p. quest. CVII. art. 1. En que consisten las discordias y contestaciones de aquellos espíritus, referidas en la sagrada Escritura, lo declara el Santo Doctor en la misma parte quest. CXIII. art. 8.
  8. In contradictione Coré perierunt. V. 11. La contradiccion de Coré y de los Levitas partidarios suyos, referida en el capítulo 16 de los Números es muy semejante y puede significar muy bien á la que empezó Jansenio con sus amigos; y perfeccionaron, reduciendola á sistema perpetuo, los eclesiásticos congregados en el conciliabulo de Pistoya. Al Levita Coré se le unieron Datan, Abiron, y Hon de la tribu de Ruben, para quitar á un tiempo el gobierno civil á Moyses, y el sagrado á Aaron; y vemos que la confederacion de Jansenistas y Filósofos se estrecha cada dia mas y mas, para seguir el empeño, que dias hace lleva el infierno, de arruinar el gobierno y el Altar. El objeto de la ambicion y conjuracion de Coré fué el supremo Sacerdocio de Aaron, cuya autoridad les parecía excesiva, como igualmente la de Moyses; y para deprimirla no hacían mas que excitar en el pueblo murmuraciones contra ambos. ¿Y no es acaso la autoridad del Sumo Pontifice y su infalibilidad en los decretos de fe el blanco á que se dirigen todas las contradicciones de los Jansenistas ó Pistoistas? ¿No han hecho y hacen quanto pueden, hasta unirse con los Filósofos, para que la potestad civil se oponga á la eclesiástica, á fin de que las dos queden arruinadas? En la antigua Ley el turibulo era propio del Sacerdocio, y los doscientos cincuenta Levitas, que seguían el partido de Coré, tenían ya prevenidos los suyos para usarlos al tiempo de la revolucion. ¿Y por ventura los Jansenistas no atribuyen á los Obispos los
    derechos propios del Sumo Pontifice, y á lo Párrocos los propios de los Obispos? Pudiera alargar este paralelo; pero San Tadeo llama principalmente nuestra atencion á los castigos, con que Dios apagó aquella sedicion. La tierra se tragó vivos á Coré, Datan, y Abiron. El fuego quitó la vida á los doscientos cincuenta Levitas, que usurparon el ministerio sacerdotal: y de la multitud atraida y complicada en la, rebelion de Coré, perecieron repentinamente catorce mil y setecientos.Los qne creen en Dios, facilmeute entienden que esos castigos fueron disposiciones extraordinarias de su altísima Providencia; pero saben tambien, que Dios sin hacer milagros, y sin salir del camino regular que sigue en el gobierno del mundo, puede y suele castigar temporalmente á los pecadores que quiere: mas como embia tambien trabajos á los justos, ó porque de ellos les resulta algun bien mayor, ó para probar su fidelidad, ó para que no hayan de purgar en el otro mundo culpas pasadas; de aqui es, que la suma rectitud de los juicios divinos, por ahora es un misterio, y no se hará manifiesta hasta el dia del juicio universal. Señor, dice David (Psalm. XXXV. 6.) tu justicia es para nosotros inaccesible, como las montañas mas altas; tus juicios impenetrables, como un abismo el mas profundo.Sin embargo podemos pensar qual sea, ó presentir qual haya de ser el castigo temporal de algunos pecadores, quando nos consta qual
    haya sido el de los otros semejantes, especialmente, si Dios con el castigo de los primeros nos quiso significar qual hubiese de ser el de los
    segundos, como sucede en este lugar, en que San Tadeo profetiza los castigos de los conjurados contra Cristo y su Iglesia, como cosa ya
    pasada y experimentada en la antigua sedicion de Coré. Entre los signos y los significados hay siempre alguna diferencia. Dios castigó á los Levitas, y Rubenistas, que se levantaron contra Moyses y Aaron con muertes que fueron efectos de una providencia extraordinaria; y ahora á
    Filósofos y Jansenistas unidos contra los Papas y los gobiernos, los ha castigado y castiga el Seños sin salir del curso ordinario de su infalible
    Providencia con muertes, que sir milagrosas, llevan el caracter patente de efectos la indignacion divina. ¡O vosotros los que todavia teneis fé! Oid lo que nos dice San Pablo: (1. Cor. X…. 12.) El que vive en la inteligencia de que se mantiene en pie, cuidado no cayga. Oid lo que
    nos advierte San Juan: (Apoc. 11…. 10) Guarda bien lo que tienes, no sea que otro reciba el premio que por ahora es tuyo.
  9. In epulis suis maculæ. V. 12. Estos convitcs se llamaban agapes. En el texto griego se lee, no en en sus agapes, sino en vuestros agapes. Me ha parecido dexar indecisa esta dificultad.
  10. Arbores . . . . eradicatœ V. 12. Se infiere de esta expresion, que los hereges estan fuera de la Iglesia.
    De los manifiestos, es cierto: de los ocultos, siente lo mismo la mayor parte de los teologos. Un lobo vestido con piel de oveja, nunca
    será del rebaño, aunque se meta en él, y vaya mezclado con las ovejas. Hoy en dia los lobos se dan el nombre de ovejas, y con esta
    sola diligencia, quieren pasar por tales. ¿No es precico que esté ya ciego el que no lo sepa discernir? ¿el que nó huya de ellos? ¿el pastor que los admita en el rebaño?
  11. Sidera errantia. V. 13. El hecho que significan estas palabras, y las palabras mismas son para mí una profecía clara. Desde que empezó esta conjuracion anticristiana movida por Voltaire, todos los que han entrado en ella, y los que les prestan las manos, tal vez sin pensarlo; se tienen por estrellas: y es verdad que son errantes. Todos dicen, que sus produciones son luces: y que los siglos de luces son este y la mitad del pasado; y que nosotros estamos en tinieblas. Los Jansenistas se figuran que han venido á desterrar un general obscurecimiento, que en estos últimos tiempos se había esparcido sobre las verdades fundamentales de nuestra Santa Religion. Los filosofos sublimados han tomado el nombre antiguo de iluminados ó alumbrados, que es el que adoptaron en España sus predecesores los Priscilianistas, á mitacion de los Gnosticos. Los folletos y periódicos que no se sujetan á las restricciones, bajo las quales se ha concedido la libertad política de la imprenta, llaman tinieblas á las verdades, que Dios nos ha revelado, y luces á los errores, en que ellos han caido. Uno sale por nuestra desgracia en esta Isla, que en cumplimiento de la profecia ha tomado el nombre de aurora. Tal es ella como los soles eclipsados de Cádiz que la hacen lucir, ó por mejor decir, anublar. Tiene ya veinte y dos números detenidos por la Junta Censoria de esta Ciudad. ¿Qué mas pruebas nos podia dar la experiencia para afirmar que las estrellas errantes, de que hablo San Tadeo, pueden significar profeticamente á los actuales perseguidores de Jesucristo, de su Iglesia, y de su doctrine? ¿Y no puede tambien aplicarseles aquella amenaza profetica de Isaías: ( cap. V…. 20.) Ay de vosotros que dais el nombre de bueno á lo malo; y el de malo á lo bueno, afirmando que las tinicblas son luz, y que la luz es tinieblas!
    Pobres ciegos, que no ven ser el demonio, quien impele su soberbia al cacaréo de la palabra luz y sus analogas, en odio de Cristo; porque
    este es la verdadera luz, que ilumina á todo hombre que viene á este mundo! ( Joan. I….9.)
  12. Septimus ab Adam Enoc. V. 14. Debemos tener por cierto, que San Tadéo no cita la profecía de Enoc, porque la hallase en el libro apocrifo que lleva su nombre. No falta quien piense que el autor de dicho libro le sirvió de ocasion para fingirlo, la cita de esta Epistola. San Tadéo solo dice que Enoc profetizó; no dice, que escribiese. Lo mas verosimil es, que nuestro Santo Apostol supo esta profecía, por haberse conservado en el pueblo hebreo por una tradicion general y constante. Tambien pudo saberla por revelacion particular. Puede ser que Enoc dirigiese inmediatamente esta profecía á los impíos que precedieron al diluvio, y que San Tadéo entendiese de Dios, que aquellos fueron figura de estos últimos, á quienes por consiguiente pertenece la profecía en el sentido espíritual, de que se habló en la advertencia. Puede verse la disertacion que escribe Calmet sobre el libro apocrifo de Enoc.
  13. De omnibus duris. V. 15. Las expresiones duras son propiamente las que ofenden los oidos.
    Por lo que, todas las proposiciones piarum aurium ofensivas, y las que merecen mas grave censura, están comprehendidas en el duro hablar, que ha de ser castigado con un duro juicio, segun esta profecía. Siendo Dios la primera verdad, y como tal el objeto inmediato de la fe; todo lo que se dice contra la fe, se dice contra Dios.
  14. Hi sunt murmuratores querulosi. V. 16. Tambien esta parece profecía clara, hasta en las palabras, de la
    maledicencia de estos últimos Gnosticos. El desorden es notorio. Sus consecuencias fueron fatales en Francia, y son temibles en Espafia. Siendo la lengua un mundo de maldades universitas iniquitatis, que dixo el Santo hermano de nuestro Apostol (Jacob. III….. 5.) estos hombres desnaturalizados hablan y escriben, como si no se pudiese pecar con la lengua, ni con la pluma, que es peor que la lengua: ¿Por ventura la ley de la libertad de la imprenta ha dispensado la ley natural y divina? ¿Puede ser buen ciudadano, ó buen español el que sea mal cristiano?  ¿Y puede ser buen cristiano el que usa de la imprenta, pecando gravemente, sin escrupulo, contra el quarto mandamiento, que
    nos manda respetar á los que nos gobiernan, y contra el octavo, que nos prohibe la mentira, la detraccion, y la contumelia? Yo no creo, que
    los primeros murmuradores querellosos, de quienes habla esta profecía, pudiesen ser peores, que los que empezaron á desmandarse en el siglo pasado, y van continuando en este.
  15. In novisimo tempore venient IIusores. V. 18. Voltaire es sin duda el maestro y el modelo de estos últimos IIusores de la Religion Cristiana, profetizados por los Santos Apostoles. Las únicas armas que usaba este caudillo de los impíos, y que ha puesto en manos de los que le siguen en esta guerra, que se hace á las almas de los creyentes, no son otras que fabulas, ironias, sátiras, sarcasmos contra los que creemos, y contra lo que creemos. Yo no te pido otra cosa, le dice á su Alembert (carta 128,) sino cinco o seis agudezas (bons mots) cada dia. El (nuestro Señor Jesu-Cristo). no se levantará. Rie, Democrito mio, rie y hazme reir, y los sábios (los Gnosticos, los ilustrados) triunfarán. Pregunto: ¿Hay en España discipulos de Voltaire? ¿Han hallado lugar entre nosotros estos Ilusores, de que hablan los Apóstoles? ¿Estos mofadores de nuestros mofadores de nuestra santa fé? Oh! Buen Dios! Vœ mihi, ut quid natus sum videre contritionem populi mei! [1. Machab. 2] Basta el Diccionario critico burlesco para llorar mientras vivamos los progresos que ha hecho en España la escuela de Voltaire, y con ella la impiedad, y la irreligion.
  16. Segregant semetipsos. V. 19. No hallo inconveniente en pensar, que el Espíritu Santo dictó estas palabras á San Tadéo, para que las entendiesemos tambien de lo que hacen hoy en dia los iluminados en su Areapago, y los demás filosofos en sus Clubs, ó sinagogas de Satanás. Todos estos impíos se separan á si mismos de los buenos cristianos para juntarse ellos solo en esos infiernos terrestres, donde los diablos les dictan los medios de promover y adelantar la conjuracion anti-cristiana, hasta perder si pudiesen á todo el orbe. En el antiguo Testamento (Sap. cap. 2.) el Espíritu Santo nos hace una descripcion patetica de semejantes juntas de materialistas y ateistas que facultaban entre sí, para entregarse desenfrenadamente á los placeres, perseguir á todos los nuevos, y dar la muerte al justo por antonomasia, que es nuestro Señor Jesucristo. Todo lo que allí se dice puede aplicarse en el sentido espiritual á las juntas secretas, que despues de la muerte de Cristo se continuaron contra él y su Iglesia por los Gnosticos y Maniqueos. Pero los iluminados de nuestros dias han subido esas juntas á un grado de abominacion, que no tiene semejante, ni era imaginable.
  17. Vosmetipsos in dilectione Dei servate. V. 21. El Maestro Avila en el capítulo 35 de su Audi filia prueba que
    la propia conciencia del que quiere seguir la virtud, le dá testimonio de ser nuestra Fé verdadera. “Y esto dice va fundado en la palabra
    que el Señor dixo (Joan VII…..17.): Si alguno quisiere hacer la voluntad de mi Padre, aquel tal conocerá á mi doctrina si es de
    Dios
    . Bendito seas, Señor, que tan fiado estás de la justicia de esta tu causa, que es la verdad de tu doctrina, que dexas la sentencia
    de ella en manos de quien quiera que sea, amigo ó enemigo, con sola esta condicion, que el que quisiere ser de ella juez, quiera hacer
    la voluntad de Dios.” Verdad es, y definida por la Iglesia, que perdida la gracia por el pecado mortal, no siempre se pierde la fe:
    pero ordinariamente á ningun Católico priva Diós de la luz de la fe, que no sea por pecados anteriores: y entonces permite Dios un pecado
    mayor en castigo de otro menor. Porque motivo permita la infidelidad en unos pecadores, y no en otros, no lo quieras juzgar, dice
    San Agustin, si no quieres errar. Lo que debemos hacer es imitar á San Pablo, y decir con él (Rom. XI….. 33.): O alteza de las riquezas
    de la sabiduría y ciencia de Dios! que incomprehensibles son sus juicios! y que inapeables sus caminos!
     Bastanos el saber, que en nuestra mano está recibir y conservar esta luz superior.
  18. Et hos quidem arguite judicatos. V. 22. Algunos dexan la fé por malicia, otros por fragilidad, y otros bien pocos se arrepienten de haberla dexado. De los primeros son en el dia los que sostienen á cara descubierta el Filosofismo y el Jansenismo frances. Estos deben ser reprehendidos publicamente, aunque se ofendan y escandalizen, como los fariceos. Porque la salud de la multitud dèbe preferirse á la paz de los particulares, dice Santo Tomás 3. p. qúest. 42. art. 2. sobre cuya doctrina puede verse á Suarez Disp. 30. sect. 2.
  19. Illos salvate de igne rapientes. V. 23. Es muy necesario que todos los que han de dar cuenta á Dios de vidas agenas, consideren seriamente este encargo, ó sea precepto de San Tadéo. La propagacion del incendio de errores corre á cuenta de una conjuracion anticristiana, de cuya exîstencia no puede dudarse, ý cuyos agentes están trabajando de todos modos en las cuatro partes del mundo. Nunca ha sido mas necesaria la vigilancia evangelîca. ¿ Cuantos serán los que peligran? ¿cuantos los que habrán empezado á tropezar? ¿ cuantos se librarian de las trampas, astucias y violencias’ de la conjuracion, si tubiesen quien les ayudase? Se dirige pues esta advertencia á los prelados, párrocos, predicadores, confesores, padres de familia, y aun á los que están encargados del gobierno civil. Todos estos deben revestirse del zelo de la caridad cristiana, y velar con cien ojos, especialmente sobre la gente joven de ambos sexôs que tengan á su cuidado, y saber con quien tratan, que libros ó papeles leen, y como se explican; no sea que en el dia del juicio se nos diga lo de Isaías ( cap. LVI….. 10. )Todos fuisteis centinelas ciegas, ninguno quiso saber lo que pasaba. Importa mucho tener presente lo que ensena Santo Tomás 2.2. quæst. 60 art. 4. ad. 3m. con estas palabras. “Cuando hayamos de remediar algunos males, scan propios, sean agenos; conviene, á fin de que el remedio sea mas seguro, hacer suposicion de lo peor, porque el remedio eficaz contra un mal mayor, lo es mucho mas contra un mal menor.” En la nota siguiente se explicarán varios indicios de impiedad, que pueden ayudar grandemente á esta averiguacion y remedio. Y para aplicarlo bien, no se olviden los términos, en que lo manda San Tadéo: De ignè rapientes: esto es: arrebatandolos, apartandolosde este incendio por fuerza, y con prontitud. El dcmasiado miramiento en estas circunstancias, sería prudencia de la carne, la que segun San Pablo (Rom. VIII….. 6.) es un homicidio espiritual.
  20. Odientes maculatam tunicam V. 23. Los conjurados contra nuestro Señor Jesucristo y su Iglesia hacen
    cuantas diligencias pueden para horrar de la opinion de los españoles la infamia y deshonra que llevan consigo los delitos contra nuéstra
    santa fe. Pero en vano se cansan. Mientras España sea católica (que siempre lo ha de ser) tendremos por infames á los hereges, y
    mucho mas á los que se precipiten al materialismo” deismo y ateismo. Esto es, á mi parecer lo que nos previene San Tadéo, mandandónos
    tener asco del vestido inmundo de los impíos. Se colige de csto, que cuando estamos ciertos de sus errores ó apostasía, debemos aborrecer,
    abominar, y detestar no sus personas, sino su trato y comunicacion; y conviene tambien darlos á conocer á los menos advertidos,
    por lo que se ha dicho en la nota antecedente: y esto aunque no sean excomulgados vitandos, ó puestos en tablillas, porque esta prohibicion
    del trato con los hereges y apóstatas es de derecho natural y divino, por el peligro, en que nos pondría su trato y conservacion, de la que
    dice San Pablo ( 2. Tim. II. ), que prende y se propaga como gangrena. Harto lo demuestra en nuestra Patria la triste esperiencia de
    estos, años.Santo Tomás (2. 2. quest. 10. art. 9.) exceptúa de esta prohibicion á los que son firmes en la fe, cuando de su trato con los infieles se espera la conversion de ellos, y no se teme la subversion de los fieles. Me hago cargo que los mismos que han dexado la fe y viven
    entre nosotros, conduciendose del modo que se insinuó en la nota 3., pretenderán que es juicio temerario el tenerles por hereges ó apóstatas, y que es calumnia el manifestarlo á otros con obras, escritos, ó palabras. La respuesta á esta objecion de nuestros verdaderos hipocritas (dexando á parte que para preservarnos de ellos no debemos aguardar que pongan el colmo á sus extravíos, haciendo ya acaso irremediable el daño) se halla perfectamente prevenida en la carta undecima pág. 19. del Filosofo Rancio, cuyo fragmento quiero y debo insertar.“Diganme en primer lugar ¿es calumnia ó juicio siniestro anunciar que hay fuego, donde se ve que hay humo? Ea pues, humo de
    impiedad es la leccion de los libros impíos; y este humo se está dexando ver tanto en las citas honorificas que por muchos se han hecho
    del Rousseau, de la Enciclopedia, del Synodo de Pistoya, y otros tales; cuanto en las sentencias y plagios, que hasta con las mismas
    palabras de estos impíos, estamos leyendo en los papeles públicos.“Humo es de impiedad, cuando no sea la impiedad misma, el
    odio contra los ministros, ó por decir lo que es, contra el Ministerio de la Islesia; y las acusaciones vagas y generales que se les
    hacen, como de gente supersticiosa, y promotora de la supersticion; ignorante y propagadora de la ignorancia; y que ni piensa, ni enseña,
    ni obra, sino segun le sugiere su interes y su afán de pasarlo bien sin trabajar, viviendo como zanganos del pueblo cristiano. Desde Wiclef acá por esta abertura han comenzado á abullar todos los hereges é impíos; ¿y de que otra cosa sine de estos sucios sarcasmos rellenan Us. sus papeles, y texen sus miserables apologías?“Humo de impiedad es la deprecacion de los bienes de la Iglesia, y de los eclesiásticos, y cuanto se escribe y se proyecta para la tal depredacion, como desde Cristo hasta nosotros han demostrado palpablemente los perseguidores, los hereges, los cristianos de solo nombre, que en todos los tiempos han exîstido. Y á V. Señor Canciso; no se le habrá olvidado, que juzgó dignas de dos suplementos á su insulso papel, las dos discusiones, en que se ventiló esta materia en el congreso: y que recogió en los tales suplementos cuanto el calor, la imprudencia, y no se que mas, puso en la boca de algun otro de los señores diputados, que merecía haberse dexado en un eterno olvido; y que la sabiduría y piedad del congreso supo corregir por su justo y religioso decreto, en que mandó, no que se tomasen los bienes de la Iglesia, sino solo que se exhortase el zelo de los obispos para la entrega de las alhajas, que ellos no juzgasen precisas para el culto divino.“Humo de impiedad, ó acaso impiedad manifiesta, comenzó á ser desde ahora tres siglos, la pretension de algunos protestantes, que
    olvidados de la doctrina de sus gefes, pretendieron, que cada uno pudiera escribir lo que se le viniese á la cabeza sobre la religion y su doctrina. Pues ya Vs. saben que esto mismo fué lo que solicitaron, cuando la discusion dé la libertad de imprenta, y esto mismo lo que están practicando, á pesar de la expresa excepcion que hizo el congreso, cuando concedió únicamente la libertad política. Cuando los filósofos querían dexar de serlo para hacerse cristianos, quemaban á presencia de las fieles los malos libros que tenían: multique eorum (se dice en los hechos apostólicos cap. 19.) qui fuerant curiosa sectati, contulerunt libros, et conbusserunt coram omnibus. Vs. pues, que toman el opuesto camino, poniendonos en las manos libros y papeles, que son capaces de descritianizarnos ¿como estrañan que les digamos los que les decimos?“Humo de impiedad es el atentado de que una mano profana quiera manejar el turibulo; de que un temerario sin autoridad quiera enderezar el Arca Santa, porque su ignorancia le hace creer que titubéa; de que una oveja usurpe la comision de su Pastor; de que
    un perdido, que de pies á cabeza está necesitando de reforma, se intitule y aspire á ser reformador: y este atentado es el prospecto,
    con que Vs. todos se nos venden, y el miserable pretexto, con que tratan inutilmente de cubrirse. Humo de impiedad…..; mas correrlo
    todo sería obra muy dilatada.”Hasta aqui el Rancio y mis notas, que concluyo con la oracion de David en los dos últimos versos del salmo undecimo: “Esperamos,
    Señor, que por vuestra bondad y misericordia nos librareis algun dia de esta perversa generacion de impíos sin religion: y que mientras no
    nos librais, nos guardareis con el poder y fuerza de vuestra gracia, de caer en los lazos, que con su mal exemplo, poder, y escritos están
    armando á todos vuestros siervos. Ellos se precipitan de mentira en mentira, de error en error, y de crueldad en crueldad: pero su movimiento de rotacion no tendrá el fin que desean, sino que cayendo ellos, subsistirá como siempre la columna y el firmamento de la verdad. ¡O misterio de vuestra inefable sabiduría! Vos permitís, Señor, que se multiplique cada dia mas y mas esta mala raza de hombrés desnaturalizados, enemigos de la piedad, despreciadores de la religion, contrarios y perseguidores de todos los buenos. No alcanzamos la razon de esta maravillosa paciencia, con que los tolerais; pero la adoramos, Señor, con la mas profunda sumision, y estamos ciertos de que todo lo ordenais á vuestra gloria, y á la salvacion de vuestros escogidos. Tu Domine servavis nos, et custodies nos á generatione hac in æternum. In circuitu impii ambulant. ¡Secundum altitudinem tuam multiplicasti filios hominum!

    O. S. C. S. R. E.